Ningún viaje es definitivo




La felicidad, sépalo el lector, tiene muchos rostros.
          Viajar es, probablemente, uno de ellos.
Entregue sus flores a quien sepa cuidar de ellas, y empiece.
           O reempiece.  Ningún viaje es definitivo.




Comentarios

  1. ¡Ja!, teniendo en cuenta tus últimos viajes, esto no te resulta tan optimista. Tal vez deberías llamarlos de otra manera para no empañar palabra tan esperanzadora. Yo, como sedentario irredento, pienso en las flores, ¿quién me las cuidará para que las encuentre lozanas cuando regrese?

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  2. Jajaja, pues no, yo lo miro desde otro lado: si ningún viaje es definitivo... pues eso, todo pasa. El viaje siempre enseña, algunos son a destinos nada gratos o, simplemente, el trayecto no se hace agradable. La cuestión es el aprendizaje, el gusto del camino o la esperanza de saber que todo se acaba. Los viajes desagradables también llegan a su fin. Yo te cuidaré las flores.

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