Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Carmen Laforet

"Al volver la esquina", una obra de libertad

Al vol­ver la esquina es la segunda y última obra publi­cada de la pre­ten­dida tri­lo­gía « Tres pasos fuera del tiempo » , de Car­men Lafo­ret . En el pró­logo de La inso­la­ción , publi­cada en 1963, Car­men Lafo­ret declara tener escri­tas las otras dos nove­las que com­ple­ta­ban la tri­lo­gía. Sin embargo, al reto­mar el pro­yecto diez años des­pués, deci­dió reha­cerlo por com­pleto. En vida envió la novela a la edi­to­rial, e incluso llegó a corre­gir las gale­ra­das, pero estas no fue­ron devuel­tas, y ha sido a par­tir de esas correc­cio­nes rea­li­za­das por la autora de donde ha sur­gido la edi­ción que final­mente llegó a las libre­rías en 2004, de la mano de Agus­tín y Cris­tina Cere­za­les Lafo­ret , hijos de la escri­tora; e Israel Rolón Barada , inves­ti­ga­dor de su obra.                                Sigue...

¡Qué suerte ser como somos!

Tú buscabas las claves de la libertad y te adentraste en un conocimiento secreto custodiado por todos los monstruos de lo contrario de la libertad (...) cuando se intenta desbrozar un camino propio, los peligros acechan pro todas las esquinas. Eso no quiere decir que no sea necesario hacerlo, lo contrario es la anulación de la personalidad, el sometimiento destructivo. (...) Pero ¡qué suerte querido mío ser como somos! El mundo es nuestro con toda su viveza y sus colores y su hondura. No necesitamos más que libertad para sentirnos buenos, optimistas y capaces. (...) somos de la raza que puede vivir sin nada, pero no puede someterse, que da todo, pero que no puede encajarse en la mediocridad estrechita y atildada. Tengo la impresión de que has estado muy cerca del fondo profundo. Sólo de ahí puede brotar la luz que has llevado a tus cuadros. Fragmento de Música Blanca , (Ed. Austral) Cristina Cerezales Laforet

El piso de la calle Aribau

¡Cuántos días inútiles! Días llenos de historias, demasiadas historias turbias. Historias incompletas, apenas iniciadas e hinchadas ya como una vieja madera a la intemperie. Historias demasiado oscuras para mí. Su olor, que era el podrido olor de mi casa, me causaba cierta náusea... Y sin embargo habían llegado a constituir el único interés de mi vida. Poco a poco me había ido quedando ante mis propios ojos en un segundo plano de la realidad, abiertos mis sentidos sólo para la vida que bullía en el piso de la calle Aribau. Me acostumbraba a olvidarme de mi aspecto y de mis sueños. Iba dejando de tener importancia el olor de los meses, las visiones del porvenir y se iba agigantando cada gesto de Gloria, cada palabra oculta, cada reticencia de Román. El resultado parecía ser aquella inesperada tristeza.                                                     ...