María nos acompañó en el sur Comeremos tarde para aprovechar la mañana. Después iré a la biblioteca, a ver si encuentro los datos que necesito para perfilar las escenas finales de la novela y cerrar, por fin, el proyecto. Aprovecharé para dar un largo paseo, aunque sea por la ciudad. Lisboa está preciosa en esta época, ya va refrescando y da gusto caminar por sus calles, donde no hay tiempo definido, donde lo viejo y lo nuevo se mezcla sin estridencias. Ya no quedan tantos turistas y todo vuelve a tener ese sabor solo reservado a los viajeros que se quedan más tiempo o a los que convierten cada rincón en suyo. Jorge también vendrá. Anoche decidimos dejarnos la tarde para esto: biblioteca y paseo por la ciudad. Qué fácil resulta hacer planes, apenas tardamos unos minutos en organizar la agenda y siempre terminamos entre risas con un “qué facilones somos”. Como él dice: “si no es fácil, no vale la pena”. Resulta irónico pensarlo ahora. Fácil, fácil no ha sido,...
...todo lo que desde allí miraba y no veía. (Cruz Mañas P.)