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Libertad total

¿Te has parado a preguntarte qué harías si tuvieras libertad total? Aparte de la atractiva idea de matar a tu jefe o atropellar al vecino que no deja de hacer ruido, sinceramente,   ¿te has planteado alguna vez   la posibilidad de vivir en libertad total? Centrándonos en nuestra propia individualidad, en ese espacio privado donde todos somos soberanos, tú ¿eres libre? ¿te sientes libre? ¿Eres dueñ@ de tus pensamientos? ¿Lo que piensas es producto de tu reflexión, consideras tus opiniones algo propio? ¿Te relacionas con los demás de forma libre, dices que sí cuando quieres decir que sí, das una negativa cuando sientes que es lo que te pide la situación?   ¿Eliges tu ropa por gusto, por comodidad, por placer? ¿Tu coche? ¿Compras o alquilas porque consideras que es lo más   cercano a tu forma de ver la vida? ¿Conoces tu forma de ver la vida? ¿Qué te mueve? ¿Te das libertad para parar? ¿Reconoces tu voz, tus deseos? ¿Has escuchado como pulsa tu corazón...

Día de peso excesivo

Hoy es un día de pasos cansados, de peso excesivo. Hoy cuesta respirar, como si el aire fuese pura roca y el ritmo del reloj lo marcasen gigantes a cámara lenta. Sueño la vida de Muñoz Bautista

Gloria Fuertes, mujer olvidada.

Una mujer olvidada, cuyo recuerdo no hace justicia a su obra, limitándola exclusivamente a la literatura infantil. Desde Causas Olvidadas reivindicamos a Gloria Fuertes, gran poeta de niños y adultos  a la que le tocó vivir en una época difícil e incómoda que no estaba aún lista para recibir a la poeta y a la mujer. Empezamos un pequeño acercamiento con este maravilloso poema, extraído de Obras incompletas de la Editorial Cátedra,  edición a cargo de la propia autora. MAL SUEÑO Yo, con estas manos que pueden hacer hijos, que pueden portar almas, que pueden pastar flores, que pueden zurcir telas, que pueden mover lápices y escribir crisantemos. Yo, que detesto la pena de muerte, no sé lo que haría, no sé lo que haría. Sí, media humanidad es la que sobra: Los fríos, Los Samueles, los sabuesos, los adustos, los contables, los machos, los guerreros, los pedantes, los que dicen:   - la mujer mi esclava. Yo, los ...

Espacio en el que no estás

Hay momentos en los que sólo existes, sin más. No hay planes ni proyectos, ni siquiera espera. Hay instantes en los que dejas pasar cada minuto sin preguntarte nada, sin   sorpresa. Minutos en los que te llama la atención sentirte tan fuera de lugar y en los que   todo te parece extraño y tú, una exiliada de la comprensión, perdida en medio de la nada absoluta. No hay ganas, ni deseo, ni curiosidad. Sí hay asombro, perplejidad y cierto desánimo. Espacio gris carente de significado. Ahí, justo ahí, estás tú, desconcertada por reacciones, extrañada por comportamientos, aplastada por los movimientos ajenos que se suceden con tal rapidez que te sacan del planeta tierra. Extraterrestre desubicada, bicho raro desajustado. Cálido espacio entonces el del olvido. Maravillosa escultura de Muñoz Bautista,

Crisis mensual

Estoy en esos días del mes que parece que por entre las piernas lo que se me va es la seguridad acumulada durante los 25 días anteriores. A veces 25, a veces 28... la verdad es que no soy un reloj suizo. Chorreo seguridad y así, las hormonas se me quedan inseguras,   confianza intermitente: seguridad viene, seguridad va, seguridad viene, seguridad va… y la dejo ir, se va con alas, sin alas, contenida en mi interior y sacándola como un cáliz sagrado; para esto último hay que reunir el valor suficiente de mirarlo de frente, mirarme de frente… sea como sea,   el proceso continúa. Me pregunto si tanto sube y baja de confianza tendrá efectos secundarios. Me pongo a cavilar y el drama se dispara. Ya me veo en el hospital, tirada en una camilla –no da para una cama el tema- sufriendo los efectos colaterales de tanta alteración hormonal. Me ponen una camisa de fuerza durante 3, 5, 6 días... mi mecanismo se resiste a ser preciso aunque lleve años practicando. Me marcan con una ...

Creer en cosas imposibles

          -No tiene sentido intentarlo –dijo Alicia-. Uno no puede creer en cosas             imposibles. -Me atrevo a decir que no tienes mucha práctica –respondió la reina-. Cuando yo tenía tu edad practicaba media hora cada día. A veces llegué a creer seis cosas imposibles antes de desayunar.  Edición de Edelvives con unas magníficas ilustraciones de Rebecca Dautremer.