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Una vida cualquiera III (Relato)

Ana quedó en llamarme hoy sin falta para ver cómo lo llevaba. Tengo que tener algo hecho. A pesar de nuestra amistad, se toma su trabajo de agente muy en serio. Casi me siento como una niña que no ha hecho los deberes si me pilla sin las tareas terminadas. En otra vida tuvo que ser profesora, de esas con gafas de montura gruesa y vestidos tipo bata que se atan a la cintura, de las que obligan a los niños a rezar el padre nuestro antes de volver a casa. Seguro que me hubiese dado miedo… ¡Ya me lo da ahora!  Querían sacar el libro en Francia para Navidad ¡Qué alegría! Si al final se cierra el acuerdo, París será nuestro próximo destino. Tiro porque me toca y cuento veinte: París. Si es así, repetiremos estrategia: primero compromisos en la capital y luego unos meses recorriendo el país, antes de instalarnos. Jose dijo que se sumaría a la “excursión francesa” y Max que vendría a casa cuando estuviésemos instalados en París.  Fíjate, “casa”, nuestra casa en un paí...

Una vida cualquiera II (Relato)

Vivir fuera está resultando tremendamente liberador. Todo queda tan lejos que parece que no ocurrió. Resulta increíble cómo puede cambiar tu vida en un instante, cómo te transformas en alguien que ni hubieses imaginado hace unos años. ¿Esta es mi vida? Sí, esta es, pero podría ser la de cualquier otra, la de alguien completamente ajena a mí. Tercer año que estamos más tiempo fuera que en casa. Llamarla casa a estas alturas, como si fuese el único lugar en el que se puede estar bien, como ese espacio conocido que te acoge, te cuida, te protege… Eso ya no tiene ningún sentido. Hasta hace poco, era el destino al que anhelaba volver permanentemente, el final feliz de todas las historias que surgían en mi cabeza, ahora… Ya me he acostumbrado a despertarme cada mañana y dudar unos instantes antes de saber dónde me encuentro.  En mi memoria solo hay una embriaguez de lugares, sonidos y aromas distintos que me encantan y que son los que, en este momento, me acogen, me cuid...

Una vida cualquiera I (Relato)

Hay algo mágico en levantarse temprano y ver amanecer. Desde mi cama escucho a Jorge preparar el desayuno en la terraza. La mañana ha despertado agradable y serena y nos dejará disfrutar de esta maravillosa vista. La brisa fresca, Lisboa a nuestros pies ¿Qué más se puede pedir? El tiempo es cálido aún y en estas primeras horas se agradecen los soplos de aire   frío que   dan comienzo al día. Es un placer volver a esta ciudad. Hemos pasado varias semanas en la costa y recorriendo el sur. Ahora ya estamos de regreso en la hermosa Lisboa de calles adoquinadas y cuestas imposibles. Siempre me he preguntado cómo algunas mujeres pueden usar tacones en este suelo endemoniado, irregular, resbaladizo. Quizá tanta cuesta ya invita a verlo todo desde arriba, para qué ponerte unos tacones. Siempre quise venir. No sé por qué. Cuando era una niña, mi padre me regaló un enorme mapa. Me dijo que el mundo era demasiado grande para que pudiera contenerlo en mis manos, pero que tenía ...

Clarice Lispector

Respétate a ti misma más que a los otros, respeta tus exigencias, respeta incluso lo que es malo en ti –respeta sobre todo lo que te imaginas que es malo en ti- por amor de Dios, no quieras hacer de ti una persona perfecta- no copies a una persona ideal, cópiate a ti misma-   es ése el único medio de vivir (…).Parece una moral amoral. Pero lo que verdaderamente es inmoral es haber desistido de una misma.                                           Carta a su hermana Tania, 6 de enero de 1948 Fragmento extraído de Ladronas de rosas, Clarice Lispector: una genialidad insoportable, de Laura Freixas.

Comienza allí donde te encuentres...

Donde quieras que estés, ese es el lugar adecuado para comenzar. No  existe nunca la necesidad de arreglar algo, de engalanar el alma y  comenzar en un lugar más elevado.  Comienza allí donde te encuentres. Julia Cameron, El camino del escritor.  Tras un tiempo alejada de este mundo virtual, me preguntaba cómo volver -o "revolver"-, cómo retomar el contacto, qué publicar... y leyendo, el mejor tiempo invertido del mundo, me encontré con esta frase de Julia Cameron. Salvada. La obviedad aplastante de estas palabras me relajaron y me hicieron ver qué hasta en las cuestiones que, supuestamente, solo han sido creadas para darnos placer, nos ponemos metas y nos marcamos retos que van contra nuestro propio ritmo, nuestra velocidad, nuestra necesidad de estar o de no estar. Necesito simplificar: ¿quieres volver? vuelve. Desde donde estés, vuelve. No es una decisión de estado, no es un descubrimiento que cambie el curso de la humanidad. La vid...

Cómo tenemos que ser

  El problema de género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente. Imagínense lo felices que seríamos, lo libres que seríamos siendo quienes somos en realidad, sin sufrir la carga de las expectativas de género.                                                             Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie

Soy y no soy

Acerca del debate de si la escritura de mujeres es menos literatura por el hecho de contar con elementos biográficos, este fragmento de la escritora mexicana Bárbara Jacobs, tomado de su último trabajo publicado La dueña del Hotel Poe, tiene la fuerza y la claridad necesarias para responder de forma tajante al asunto. Completamente de acuerdo. Somos y no somos.  La dueña del Hotel Poe es el proceso de construcción de una novela y de una mujer. La dueña del Hotel Poe es el material del que está hecha una novela y es el corazón al desnudo de una mujer. La dueña del Hotel Poe es y no es una ficción autobiográfica. Palabras y más palabras. La dueña del Hotel Poe es una búsqueda de sentido o de razón de ser de una mujer desenterrada de mí (¿Mí? ¿Quién eres tú?), alguien que se me parece y que me es extraña, una mujer a la que conozco y desconozco, a la vez, como si se tratara de mí y al mismo tiempo como si fuera otra (Desenmascárate y empezaremos a entendernos). No es la que s...