Me ha asustado darme cuenta de que ya no me despierto por las mañanas preguntándome si esto que está ocurriendo es cierto o es parte de mis pesadillas nocturnas. Cuando todo empezó, me envolví en el silencio. Las personas que me conocen saben que, tratándose de mí, es una auténtica rareza pero, lo que no consiga una pandemia mundial… En realidad, llevo “encerrada” en mi silencio desde entonces -de ahí mi última entrada en el blog: Shshshshshshshshs, silencio - y hasta ahora, y este “ahora” no sé cuándo será. Ante el temor de terminar hablando únicamente con esa voz que da vueltas en mi interior… me siento a escribir, un ejercicio de cordura, si me permiten tomarme la libertad. Quienes escribimos, pensamos escribiendo y nos manifestamos escribiendo, guardar silencio es… mantener la página en blanco. Hace un par de días que pienso en recuperar mi voz, lo que, ineludiblemente, en la sociedad que tenemos significa … volver a las redes, volver a public...
La vida nos hace pero primero hay que comprar el número. (el chiste del hombre que le pedía a Dios que le concediera un premio gordo)
ResponderEliminarSupongo que siempre hay un punto de elección. Yo me refería a esa constante pregunta y esa forma de vivirla como si lleváramos orejeras cual burros, siempre fijos en la misma dirección, sin darnos cuenta de todo lo que nos ocurre más allá de esa mirada fijada en el mismo punto. Queda mucho fuera. El filósofo diría que una elección implica la pérdida de otras tantas oportunidades.
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