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Un aullido en mi interior

Me abrazo a la almohada. Pido, aunque ya sé que no me será concedida, una noche tranquila. Tengo un aullido en mi interior, normalmente, durante el día, me deja tranquila, peor por la noche, cuando me tumbo en la cama e intento dormir, él se despierta y empieza a merodear como un gato furioso, me araña el pecho, me crispa la mandíbula, me golpea las sienes. Para calmarlo, a veces abro la boca y finjo gritar en silencio, pero no logro engañarlo, sigue ahí, enloquecido, intentando romperme. El amanecer, los niños, el pudor y los quehaceres cotidianos lo enmudecen y amansan durante unas horas, pero luego, al caer la noche y quedarme sola, llega puntualmente a nuestra cita. Cierro los ojos con fuerza. Los abro. Aquí está de nuevo. Fragmento de También esto pasará de Milena Busquets, editorial Anagrama. 

Las enfermedades misteriosas de las mujeres

Las mujeres padecemos enfermedades misteriosas, enfermedades que se colocan en el límite de lo psiquiátrico y lo muscular, a través de lo neurológico, porque somos más sensibles al ruido, a la deformación, y nos resistimos a las inercias de nuestra forma de vida. Sin darnos cuenta, nos resistimos al neoliberalismo somatizándolo y nuestras somatizaciones se transforman en un interesado misterio de la ciencia. Los trastornos del sueño, la rigidez de los huesos y los músculos, la falta de apetito sexual, la inflamación de la vulva, la ansiedad, la depresión, la hipersensibilidad en ciertos puntos del cuerpo incapacitan a Chari para hacer muchas cosas. Fragmento de Clavícula, Marta Sanz. Editorial Anagrama, 2017.

Una vida cualquiera IV (Relato)

María nos acompañó en el sur  Comeremos tarde para aprovechar la mañana. Después iré a la biblioteca, a ver si encuentro los datos que necesito para perfilar las escenas finales de la novela y cerrar, por fin, el proyecto. Aprovecharé para dar un largo paseo, aunque sea por la ciudad.  Lisboa está preciosa en esta época, ya va refrescando y da gusto caminar por sus calles, donde no hay tiempo definido, donde lo viejo y lo nuevo se mezcla sin estridencias. Ya no quedan tantos turistas y todo vuelve a tener ese sabor solo reservado a los viajeros que se quedan más tiempo o a los que convierten cada rincón en suyo. Jorge también vendrá. Anoche decidimos dejarnos la tarde para esto: biblioteca y paseo por la ciudad. Qué fácil resulta hacer planes, apenas tardamos unos minutos en organizar la agenda y siempre terminamos entre risas con un “qué facilones somos”. Como él dice: “si no es fácil, no vale la pena”. Resulta irónico pensarlo ahora. Fácil, fácil no ha sido,...

Una vida cualquiera III (Relato)

Ana quedó en llamarme hoy sin falta para ver cómo lo llevaba. Tengo que tener algo hecho. A pesar de nuestra amistad, se toma su trabajo de agente muy en serio. Casi me siento como una niña que no ha hecho los deberes si me pilla sin las tareas terminadas. En otra vida tuvo que ser profesora, de esas con gafas de montura gruesa y vestidos tipo bata que se atan a la cintura, de las que obligan a los niños a rezar el padre nuestro antes de volver a casa. Seguro que me hubiese dado miedo… ¡Ya me lo da ahora!  Querían sacar el libro en Francia para Navidad ¡Qué alegría! Si al final se cierra el acuerdo, París será nuestro próximo destino. Tiro porque me toca y cuento veinte: París. Si es así, repetiremos estrategia: primero compromisos en la capital y luego unos meses recorriendo el país, antes de instalarnos. Jose dijo que se sumaría a la “excursión francesa” y Max que vendría a casa cuando estuviésemos instalados en París.  Fíjate, “casa”, nuestra casa en un paí...

Una vida cualquiera II (Relato)

Vivir fuera está resultando tremendamente liberador. Todo queda tan lejos que parece que no ocurrió. Resulta increíble cómo puede cambiar tu vida en un instante, cómo te transformas en alguien que ni hubieses imaginado hace unos años. ¿Esta es mi vida? Sí, esta es, pero podría ser la de cualquier otra, la de alguien completamente ajena a mí. Tercer año que estamos más tiempo fuera que en casa. Llamarla casa a estas alturas, como si fuese el único lugar en el que se puede estar bien, como ese espacio conocido que te acoge, te cuida, te protege… Eso ya no tiene ningún sentido. Hasta hace poco, era el destino al que anhelaba volver permanentemente, el final feliz de todas las historias que surgían en mi cabeza, ahora… Ya me he acostumbrado a despertarme cada mañana y dudar unos instantes antes de saber dónde me encuentro.  En mi memoria solo hay una embriaguez de lugares, sonidos y aromas distintos que me encantan y que son los que, en este momento, me acogen, me cuid...

Una vida cualquiera I (Relato)

Hay algo mágico en levantarse temprano y ver amanecer. Desde mi cama escucho a Jorge preparar el desayuno en la terraza. La mañana ha despertado agradable y serena y nos dejará disfrutar de esta maravillosa vista. La brisa fresca, Lisboa a nuestros pies ¿Qué más se puede pedir? El tiempo es cálido aún y en estas primeras horas se agradecen los soplos de aire   frío que   dan comienzo al día. Es un placer volver a esta ciudad. Hemos pasado varias semanas en la costa y recorriendo el sur. Ahora ya estamos de regreso en la hermosa Lisboa de calles adoquinadas y cuestas imposibles. Siempre me he preguntado cómo algunas mujeres pueden usar tacones en este suelo endemoniado, irregular, resbaladizo. Quizá tanta cuesta ya invita a verlo todo desde arriba, para qué ponerte unos tacones. Siempre quise venir. No sé por qué. Cuando era una niña, mi padre me regaló un enorme mapa. Me dijo que el mundo era demasiado grande para que pudiera contenerlo en mis manos, pero que tenía ...

Clarice Lispector

Respétate a ti misma más que a los otros, respeta tus exigencias, respeta incluso lo que es malo en ti –respeta sobre todo lo que te imaginas que es malo en ti- por amor de Dios, no quieras hacer de ti una persona perfecta- no copies a una persona ideal, cópiate a ti misma-   es ése el único medio de vivir (…).Parece una moral amoral. Pero lo que verdaderamente es inmoral es haber desistido de una misma.                                           Carta a su hermana Tania, 6 de enero de 1948 Fragmento extraído de Ladronas de rosas, Clarice Lispector: una genialidad insoportable, de Laura Freixas.