Hay días en los que al levantarte de la cama, sientes que pones tus pies sobre gelatina. Todo es inestable, inseguro, difuso. La realidad se vuelve viscosa, de líneas poco firmes y tú, que aún eres de verdad, te peleas en un mundo de realidades intangibles. Quizá se sintiese así Sancho cuando acompañaba a don Quijote en algunas de sus aventuras, pero yo no tengo caballero loco que me convenza del ataque de los gigantes. Hoy estaría bien dejar la cordura a un lado pero me atrapa y miro mis brazos y no son de verdad y miro mi rostro en el espejo y no es de verdad. No estoy en mi cuerpo pero soy de verdad. Todo lo demás es mentira. A pesar de sentirme como un pez que se pelea por vivir con normalidad fuera de su tanque de agua, elijo seguir. Me dirijo a mi ducha de mentira, me enjabono este cuerpo ajeno con lentitud, intentando encontrarme en los pliegues, las curvas, los huecos pero no, no estoy. Trato con mimo este espacio en el qu...
...todo lo que desde allí miraba y no veía. (Cruz Mañas P.)

Me parece buen título. Lo que hoy es realidad antaño fue utopía, causa perdida que finalmente se ganó. El problema ahora es que estamos perdiendo causas que creíamos ganadas. Por eso el nombre es válido, porque hay que recuperar causas que teníamos y se han perdido. saludos.
ResponderEliminarEmilio González Déniz (amigo de Rubén benítez Florido)
Gracias. Sí, yo también creo que hay causas que costaron mucho ganar y que se están perdiendo. Aunque no estoy muy segura de que seamos conscientes del todo de lo que significan estas pérdidas, no hasta que por una circunstancia personal nos veamos en una situación que nos plante delante de la pérdida. De otra manera no se explica que aún mantengamos la calma. Demasiada calma para tanto robo. A ver si no nos falla la memoria, aunque como pueblo somos muy desmemoriados, y evitamos que algunas causas lleguen a olvidarse, más allá de que nos toquen más cerca o más lejos. Saludos.
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