Me ha asustado darme cuenta de que ya no me despierto por las mañanas preguntándome si esto que está ocurriendo es cierto o es parte de mis pesadillas nocturnas. Cuando todo empezó, me envolví en el silencio. Las personas que me conocen saben que, tratándose de mí, es una auténtica rareza pero, lo que no consiga una pandemia mundial… En realidad, llevo “encerrada” en mi silencio desde entonces -de ahí mi última entrada en el blog: Shshshshshshshshs, silencio - y hasta ahora, y este “ahora” no sé cuándo será. Ante el temor de terminar hablando únicamente con esa voz que da vueltas en mi interior… me siento a escribir, un ejercicio de cordura, si me permiten tomarme la libertad. Quienes escribimos, pensamos escribiendo y nos manifestamos escribiendo, guardar silencio es… mantener la página en blanco. Hace un par de días que pienso en recuperar mi voz, lo que, ineludiblemente, en la sociedad que tenemos significa … volver a las redes, volver a public...
...todo lo que desde allí miraba y no veía. (Cruz Mañas P.)

Me parece buen título. Lo que hoy es realidad antaño fue utopía, causa perdida que finalmente se ganó. El problema ahora es que estamos perdiendo causas que creíamos ganadas. Por eso el nombre es válido, porque hay que recuperar causas que teníamos y se han perdido. saludos.
ResponderEliminarEmilio González Déniz (amigo de Rubén benítez Florido)
Gracias. Sí, yo también creo que hay causas que costaron mucho ganar y que se están perdiendo. Aunque no estoy muy segura de que seamos conscientes del todo de lo que significan estas pérdidas, no hasta que por una circunstancia personal nos veamos en una situación que nos plante delante de la pérdida. De otra manera no se explica que aún mantengamos la calma. Demasiada calma para tanto robo. A ver si no nos falla la memoria, aunque como pueblo somos muy desmemoriados, y evitamos que algunas causas lleguen a olvidarse, más allá de que nos toquen más cerca o más lejos. Saludos.
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